UN TIRO EN LA ESPALDA. CONTRA EL FASCISMO NEOLIBERAL

sábado, 1 de abril de 2017

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Comunicación y Cultura

‘Un tiro en la espalda’ vincula el resurgimiento del fascismo con la injerencia de potencias extranjeras

El filme se rodó en Caracas en el año 1997 y finalmente llegará a las salas para contar la historia de suspenso de una tenaz persecución ambientada en los años 80 de siglo XX

Luego de poco menos 20 años de su rodaje, finalmente en noviembre llegará a las carteleras Un tiro en la espalda, película del director, docente y Premio Nacional de Cultura Alfredo Lugo, autor de obra fundamentales del séptimo arte nacional como es el caso de Los tracaleros y Los muertos sí salen.alfredo lugo

Un tiro en la espalda se rodó enteramente en Caracas en el año 1997 y está ambientada en los años 80 del siglo pasado. Según adelantó el autor, la obra cuenta la historia de un funcionario de seguridad de un país latinoamericano no identificado claramente, encarnado por Mauricio Rentería, quien sale de la policía tras descubrir irregularidades y retener en su poder las pruebas con las cuales se demuestran las agresiones de una potencia extranjera en operaciones concebidas para intervenir en el destino de otras naciones del continente.
El expolicía crea una alianza con dos audaces y bellas jóvenes interpretadas por Marian Valero y Margarita Hernández, ambas periodistas, que en una investigación profesional comprueban la insólita intervención de dos agentes de la SS hitleriana a finales de la década de los 80 del siglo XX en los asuntos descubiertos por el funcionario.
En este contexto se desarrolla una tenaz persecución a la terna protagónica, elemento que sostiene la peculiar estructura narrativa de esta película de “suspenso político”, como dice el propio autor, dentro de la cual los esfuerzos del policía y sus dos acompañantes chocarán con su propia ingenuidad.
Sobre Alfredo Lugo, dibujante, cineasta, artista

Alfredo Lugo nació en Acarigua 1939. Con 18 años decide ir a Europa a estudiar medicina, sin contar con lo que le deparaba la vida.  Estando en Roma presencia el rodaje de Dos mujeres (La ciociara, Victtorio de Sica, 1960), así como el de La dolce vita (Federico Fellini, 1960),  hechos que lo inspiran a retomar su vena artística y retomar su afición por el dibujo en la Escuela Superior de Dibujo y Grabado de Leipzig (Alemania); para finalmente asistir a la Escuela Superior de Artes Cinematográficas de Babelsberg, en suelo germano, abandonando así los estudios de medicina. 

En esta institución realizará sus primeros cuatro cortometrajes, donde se incluyen La muerte del tío (Der onkel ist tot, 1966) y Diálogo (1967). Dentro de su filmografía también destacan Los Tracaleros (1977) y El reconcomio (1979), protagonizada por Joselo. 

LA METÁFORA

En un sentido metafórico, figura recurrente en las obras de Lugo, estos agentes de la SS que, como dice la sinopsis del filme, aparecen ”entre la espesa bruma del tiempo” y cuya vigencia “solo tiene sentido por el terrible poder de algunos países”, surgen dentro de la historia con la intención de “eliminar sus vínculos con los crímenes salvajes y actos de terrorismo de Estado de la hegemonía contemporánea”.
El principal misterio de la investigación policial y periodística que genera la feroz persecución, destacó Lugo, busca descifrar cuál es la conexión de los agentes de la SS hitleriana con la potencia extranjera que busca someter a otras naciones y con las complacientes autoridades del país donde se desarrolla la historia. Evidentemente, en función del contexto, en plena década los 80, las preguntas motivadoras buscan responder cómo es posible que estos funcionarios nazis estén presentes en el momento histórico de la película y además sin envejecer.
“Esto solo ocurre en el cine. Porque el cine no copia la realidad”, apuntó el autor declarado en contra del cine naturalista que copia la estructura narrativa de la telenovela y prefiere los esfuerzos por buscar un lenguaje y una estética propia, que aproveche el potencial de los códigos audiovisuales en un amplio sentido y se aleje de la mímesis cultural que tiene como modelo a las producciones de las industrias internacionales hegemónicas de la cinematografía.
En este sentido, el realizador se decanta principalmente por la metáfora y otras figuras o recursos que potencien el relato, en función de articular una historia que le permita trascender la superficialidad y trasmitir en un discurso artístico una visión que pretende llegar hasta el fondo del contexto social y político de su tiempo.
Dentro de este orden de ideas, el docente y Premio Nacional de Cultura citó los planteamientos sobre la televisión del sociólogo francés Pierre Bourdieu, en los cuales sostiene que privilegiar la superficie de los acontecimientos históricos y olvidar la esencia de aquellos conduce a la amnesia estructural, “y eso no es otra cosa que una censura solapada”, completó Lugo.

UN LENGUAJE PROPIO

En el caso específico de Un tiro en la espalda, el objetivo fundamental de este esfuerzo particular por buscar un lenguaje propio que se diferencie de las “estructuras narrativas colonizadoras” es asociar “la idea del resurgimiento del fascismo con la agresión de una potencia extranjera”, un tema, a su juicio, particularmente vigente
“Si revisas las películas que he hecho, notarás que yo intento ir al fondo de las cosas. Y en esta película se toca el tema nada menos que el fascismo representado por una potencia extranjera que ha llenado de sangre al mundo. Es una película política con un tema actual y una prueba es no solamente lo que pasa en Brasil, lo que pasó en Paraguay y en Honduras, sino la agresión que tenemos en puerta ahora mismo en nuestro país”, señaló Alfredo Lugo.
En el filme, apuntó el realizador, se hace referencia a significativos sucesos políticos internacionales como el golpe de Estado que truncó la gestión del presidente electo democráticamente en Irán en 1953, Mohammed Mosaddeq; el derrocamiento de Jacobo Arbenz Guzmán en la Guatemala de 1954; la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos en 1961 y el golpe al presidente brasileño João Goulart en 1964, entre otros.
Un tiro en la espalda se rodó en formato 35 milímetros en 1997, en locaciones caraqueñas emblemáticas como algunas construcciones subterráneas del Metro de Caracas, el Teatro Nacional, una antigua hacienda de Caño Amarillo y una casa que perteneció Marcos Pérez Jiménez.
Por esos momentos Alfredo Lugo se quedó sin la coproducción por la desaparición de Tiuna Films luego del fallecimiento de Manuel Socorro.
Según contó el realizador, comenzó a hacer las gestiones para conseguir el apoyo de las instituciones para finalizar la película. Pero no fue sino hasta luego de obtener el Premio Nacional de Cultura, en 2008, mientras el artista estaba en la embajada venezolana en Viena como consejero cultural,cuando se inició “con muchas dificultades”, el proceso para concluir finalmente la posproducción, ya en formato digital.
Aunque todavía no está definida la estrategia de distribución, está previsto que Un tiro en la espalda se estrene a escala nacional el próximo viernes 18 de noviembre.

FICHA ARTÍSTICA

Mauricio Rentería, Margarita Hernández, Marian Valero, Víctor Hernández (Chamo Feliz), Carolina Gropusso como Marión, Rafael Salvatore como Maradona, Armando Cabrera como Agente SS 1, Santiago Pérez como Agente SS 2.
Actuaciones especiales de:
Eilyn Abad, Koke Corona, Noel De La Cruz, Jorge Almada, Alfredo Sandoval, María Hinojosa, Livia Bolívar, Gaetano Ruggiero, Ivis León, Gustavo “Chiclayano” Seclen, Sheila Gutiérrez y Belkis Alvillares

FICHA TÉCNICA

Guión y dirección de Alfredo Lugo; dirección de arte de Carlos Medina, edición a cargo de,Javier Beltrán; música de Juan Carlos Núñez y Gabriel Guerra; director de producción a cargo de Paolo Merlín; Hellert López en la jefatura de producción, producción ejecutiva de Laura Albert y dirección de fotografía de José A. Pantin.
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